viernes, noviembre 09, 2007

Canto de amor para mi taza

Te observo discreta, sutil y reservada
con la risa inquieta, como de calaca.
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(oscuros azules y tu asa ancha)
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28 los días que marcan los meses
al buscar presagios en tu recipiente.
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(chocolate frío o café caliente?)
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El ojo gitano no puede leerte
pues tu y yo sabemos
que taza no eres.
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(Escondes al fondo
secretos sonoros,
brujas y misterios
que resuenan hondo.)
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Te adoro mi taza, te quiero y alabo
pues miro en tu esencia
el sombrero de un mago.
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martes, octubre 30, 2007

sortilegio para convencer a una hormiga.


Mezclar en un mundo de ensueño
un sauce llorón semiseco
con dos gotas de algún vino añejo,
y el sonido de una sirena de barco.
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Ahumar con neblina
y dejar reposar sobre anhelos.
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Cuando todo esté listo
encuentre una hormiga
y, con el más fino tacto
mas mucha paciencia,
trate de convencerla despacio.
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domingo, octubre 07, 2007

crónica de un alucín perpetuo

Todavía recuerdo mi renuencia a ir al concierto en que cantarían Ana Torroja y Miguel Bosé en la bombonera. Como yo era una música muy snob, me parecía de poco "caché" ir a un evento de ese tipo. Sin embargo, Margarita, mi eterna sonsacadora, a quien debo muchos de los grandes momentos que he tenido en mi vida, me convenció de ir. Y ahí voy, luego de mi profunda clase de piano con Manuel y los elevados conceptos de análisis del profesor Armando, a cruzar la avenida Morelos para ir al conocido estadio. El escenario al centro y las sillas sobre el césped. Margarita y Miriam brillando de emoción y yo, tratando de disimular mi aburrimiento.
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Se encienden las luces y aparece Ana Torroja cantando temas de Mecano, que me gustaban o, digamos que no estaban del todo mal. De pronto hasta se me escapaban algunos tarareos, claro, siempre involuntarios. El show hasta eso que era bueno; de pronto me llama la atención un "bailarín" que apareció por ahí. De inmediato me cautiva su expresión corporal y me quedo perpleja. Cuando lo iluminan del todo resulta ser Miguel Bosé. Ahí estaba yo inmersa en medio de un griterío aturdidor sin poder articular palabra, con la boca abierta, los pensamientos paralizados y el alma siguiendo a aquella "aparición" que cautivó todos mis sentidos. Me sabía y me gustaban algunas de sus canciones, pero luego de aquel día se convirtieron en himnos. Todavía la Márgara me hace burla al acordarse de que, luego de que superé el shock inicial, grité más que todas, brinqué más que todas y bailé hasta el último segundo sobre mi silla.
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De esta historia ya han pasado algunos años y ahora, como en un deja vu, estamos de nuevo Miriam, Magui y yo esperando que comience el concierto de papitour en el auditorio nacional. Igualmente vengo de una clase de elevado análisis composicional del maestro Armando en el Conservatorio Nacional, y de pláticas de "alcurnia" con mi querido Karl; pero esta vez desdeño a la prestigiada Petite Band por 180 minutos de sus 30 años de carrera. No podría caberme más emoción. Sale su banda y yo ya estoy afónica. El escenario es sencillo, solo un juego de luces en el fondo y una tarima como en un segundo piso. Por ahí aparece, de nuevo, todo de negro y posando como los dioses. Todo el auditorio gritando, aplaudiendo, bailando. Canta un popurrí de sus grandes éxitos. Nadie se sienta. Hay señoras de todas las edades, cabellos canos, teñidos, lacios o rizados moviéndose por doquier, todo tipo de zapatos y vestidos, joyas y perfumes, el público es esencialmente femenino, como los primeros vagones del metro en horas pico. Los hombres que hay parecen ir acompañando a sus esposas o novias, no son los más contentos evidentemente. Todas las manos arriba, coreando sus canciones, estoy en medio de un éxtasis emotivo que me saca las lágrimas. Nos saluda y sigue cantando, el clímax llega toreando con Sevilla; me rindo. Lloro de verdad.
Luego relaja un poco con temas más románticos de sus primeros años, también en popurrí. Toda la gente canta. Nos levanta del asiento don diablo y salamandra, pero sobre todo su carisma, la simpatía con la que se ríe, inclusive de sí mismo. Y todo apenas comenzaba... Así fueron 180 minutos, nos cantó todas y a todas. Salí con la sonrisa exhausta de más de dos horas de adrenalina, emoción y felicidad extrema.
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Quiero ir de nuevo. ¿Alguien se apunta?

sábado, octubre 06, 2007

travesìa


A un mago.
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En medio de la algarabìa, me evaporo en una burbuja de silencio.
Como un funambulista camino por la cuerda pendiente de mi propia estrella
hacia un mundo desconocido.
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No sè a donde voy, pero estoy yendo.
Quizàs me rodea la nada, o quizàs sea el universo.
En medio de la oscuridad,
como un murcièlago trato de guiarme por el oìdo.
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Alcanzo a percibir el eco de un sendero que nadie ha transitado todavìa.
Escucho que me llama, que pronuncia mi nombre.
Es mi sendero.
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El silencio a su alrededor me indica la lejanìa de otros trànsitos.
Percibo la soledad en su pureza.
La punta de la cuerda en èl termina.
Miro a mi estrella brillando intensamente...
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Dar marcha atràs es imposible.
El sendero es mi destino...
El sendero soy yo misma.
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miércoles, octubre 03, 2007

Aires de Otoño


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Esta vez Otoño, te tendré cariño.
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Ya te estoy queriendo con tus cielos limpios y tus nubes blancas;
con tu olor a tejocotes, mandarinas y alfeñiques;
con tus rayos de sol oblícuos que hoy, acarician mi espalda desnuda.
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De tus doradas hojas vestiré mi alma,
con ellas confeccionaré un vestido de encajes;
hojas que la cubran,
hojas que la adornen,
hojas que la sanen.
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Acordeones y marimbas son ya ecos del aire
que resuena en mis oídos,
con música de fiesta y sones de alivio.
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Este año no te temo, mi querido Otoño;
muy por el contrario, y pase lo que pase
ahora ya lo sabes:
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Te tendré cariño.

domingo, septiembre 30, 2007

ángeles de ciudad

PRIMERO
Corriendo bajo del pecero con el mochilón a cuestas, es la terminal Tasqueña. Espero el cambio de la luz del semáforo para cruzar la calle, luego de caminar 2 cuadras, ya que me bajé un poco lejos. De pronto, un señor algo mayor, con sudor en la frente y el aliento cortado me habla. Desconfiada volteo y miro mi cartera en sus manos. Se me había caído en el pecero; el se dio cuenta, y corrió las 2 cuadras que yo caminé mas las que tardó él en bajarse para ponerla en mis manos. Por supuesto, no faltaba nada.
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SEGUNDA
Salgo medio atolondrada de la clase de Julio en la Nacional de Música para tomar algo de aire e ir al baño. Me encuentro a Érika que me dice... ¿ya viste que en el baño hay un mensaje para ti?... yo abro los ojos porque no sé de qué me habla. Llego al baño y veo un mensaje pegado en el espejo: "Itziar, encontré tu cartera, llama a este celular para que te la regrese" ... Marqué de inmediato y ahí estaba de nuevo, una muchacha anónima poniendo en mis manos la cartera perdida, nuevamente intacta.
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TERCERO
Un colega, harto del tráfico de medio día de viernes, decide bajar del pecero y mejor caminar lo que le faltaba del camino hacia el conservatorio. Luego de un rato, se da cuenta de que olvidó su mac nueva en el camión. Después de unos días llenos de drama tocan a su puerta y ahí está el chofer del camión, quien luego de hurgar en la computadora y encontrar algunos teléfonos de amigos de mi colega, consiguió su dirección y se la entregó en sus propias manos.
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CUARTO
(mi favorito)
Un amigo sale de trabajar en la noche y encuentra cerca de una construcción a un gatito todo lastimado. Lo lleva a su casa y pasa la noche en vela cuidándolo y curándolo. Todo el día siguiente hace lo mismo. El gatito se salva y él no lo deja hasta que le encuentra un hogar apropiado donde pueda quedarse, ya que él toda la vida ha tenido una tremenda alergia gatuna, que luego de su acto heróico lo postró toda una semana en cama.
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QUINTO
(mi más querido)
Juancho. Siempre Juancho y sus historias. Esta vez venía en un taxi platicando con un chofer que de tanto manejar padecía una especie de engarrotamiento de las manos y los dedos; afligido le contaba a Juancho que le dolían mucho y le preocupaba que tuviera que dejar el taxi tarde o temprano. Al llegar a su casa Juancho pagó el servicio al taxista y lo invitó a bajar para enseñarle unos "ejercicios mágicos"... Pacientemente le enseñó una serie de estiramientos y relajamientos que tanto a él como a mi nos enseñó Manuel Delaflor para preparar las manos antes de tocar, le relajó cada dedo, cada músculo y cada tendón. Seguramente ese señor nunca olvidará a Juancho.
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¿Verdad que la ciudad no es del todo mala? Estas historias pasaron en el transcurso de un mes, y a mi me hacen quererla, me hacen seguir creyendo en su magia. Todos los problemas citadinos se diluyen ante el paisaje de Reforma con sus jacarandas en flor cuando estamos en primavera, ante una buena comida con amigos antes de un concierto, o ante los olores y colores hipnotizantes del mercado de San Juán. Sin contar la euforia que me produce que, en menos de un mes tendremos a la mismísima Mercedes Sosa, a mi adorado Miguel Bosé y al par de locos de Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat en concierto, entre otros muchos que hay para todos los gustos.
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Y sí, aunque no lo crean, todavía quedan muchos ángeles en la ciudad.

viernes, septiembre 28, 2007

plegaria

Entre flores y basura San Judas camina por las calles y,
como los panes, se multiplica.
Galante se pasea en carruajes de esternòn y sangre.
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El santo se moja como yo,
bajo el toldo agujereado de un puesto ambulante en la Guerrero.
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Parece saludarme gentilmente y,
sin rosas blancas, sin rosas rojas,
pero con partituras de bruja verdes,
del mismo color de su tùnica,
hoy, 28 de septiembre, a èl clamo.
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Clamo por el brillo de unos ojos claros
y un cabello cano,
clamo por su risa, clamo por su llanto.
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Clamo por los genes de un pasado extraño
que hoy me reconocen entre seres raros,
de sonidos nuevos, profundos y aireados.
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¿que esto no es trabajo?
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Entonces de què vivo, mi querido Santo?
...
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sábado, septiembre 22, 2007

la bruja


¡Ay qué bonito es volar,
a las doce de la noche...

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Fijamente observo al búho blanco, antes de que emigre.
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...a las doce de la noche,
ay que bonito es volar, ay mamá!

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No siento nada. Quizás solo el hastío.
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...una bruja me encontré,
en el cielo iba volando...

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Yo soy la bruja. Yo canto el huapango.
Yo escribo el huapango.
Me vuelvo huapango.
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...le quito la escoba y no puede volar...
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Amigos que quitan escobas.
¿para qué las quieren todas?
La música es el hechizo que hace el vuelo.
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...ahora le vas a chupar,
a tu marido el ombligo...

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Así es.
Ay mamá!
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Ay mamá!

viernes, julio 20, 2007

fantasía póstuma


"... los labios secos, los pies ardiendo y zumbando con cada latido del corazón, hinchados y hastiados como los ojos por ver tanto arte, tanto museo, tanto París. Llegó a un café discreto con la única finalidad de satisfacer algunas necesidades básicas; cosa de enorme dificultad para un turista cualquiera en París: quería pasar a un baño principalmente, tomar algo refrescante y sentarse en un lugar cómodo a descansar un rato. Sentado por fin y dispuesto a saborear el té helado de mora azul que encargó a la mesera, decide acompañarlo con un poco de su lectura de Borges. Saca una edición barata de bolsillo y lo recorre hasta llegar al pequeño doblez que le indicaba la página 231 como la última leída el día anterior; levanta la vista para tomar un sorbo de té y así fue como la vio por primera vez... Sacaba también un libro; atónito descubre que la cubierta es la misma: Borges de bolsillo. Observa sus manos recorrer el libro hasta que encuentra una pequeña pestaña en una hoja... la página 231. En ese momento ella alza la vista para tomar un sorbo de su expresso cortado y sus miradas se encuentran. Justo en ese instante, sin que ellos lo supieran y sin decir ni una palabra, sus destinos quedarían irremediablemente enredados para siempre..."
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Luego de escuchar esta fantasía que con tanta emoción contaba Ramón Montes de Oca, estallé en una franca carcajada, no porque fuera graciosa en sí, sino por cómo la contaba él. Me llevaba lo suficientemente bien con Ramón como para burlarme abiertamente de él sin que, según yo, se molestara.
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Hace 3 o 4 años fuimos grandes amigos, todavía lo recuerdo levantando su enorme mano peluda mientras excalama emocionado "maravilloso"; para luego enrrollarse los bigotes. Los términos eran simples: comer rico, ir al cine y no hacer caso de cualquier propuesta deshonesta que pudiera surgir. Más allá de eso, el era una especie de papá-colega-confidente con quien podía hablar de todo. Ramón también fue dentista, razón por la cual tenía algunos conocimientos médicos; le gustaba presumir de historias en las que salvaba vidas de diferentes personajes, sin aceptar jamás alguna retribución de los exmoribundos agradecidos. Yo sabía que eran puros cuentos, pero por complacerlo, y a veces también por divertirme, le pedía una y otra vez que las contara...
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Nos distanciamos luego de que por alguna razón que no recuerdo, llegué desconsolada de Egipto. El seguramente encontró algunos oídos mas respetuosos para sus historias y, porqué no, que no consideraran deshonestas sus propuestas.
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Hoy, que son ya más de 6 meses de que falleció, pensé en él y recordé su fantasía Borges.
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Al tiempo que reía un poco, se me escapó una lágrima.
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Descansa en paz Ramoncín.

lunes, julio 16, 2007

Esencia

Antes de que dios fuera dios ya existía y tenía un nombre. Los pobladores del lugar la llamaban simplemente por lo que es, una roca desde la que se ve el mar.
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Los hombres salían mucho al océano, y en este punto se reunían las mujeres a esperarlos, a verlos llegar. Muchas veces estos llegaban cargados de merluzas y ballenas, o mercancías que intercambiaban con vikingos u otros pueblos marinos. Otras veces tardaban en llegar y muchas otras no volvían.
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Pero siempre, al rededor de la roca esperaban las mujeres, ilusionadas a veces, temerosas otras, fuertes y arraigadas a su tierra, a sus quehaceres y a su amor. En torno a esta piedra se contaron mil leyendas y aventuras, se vislumbraba la alegría de una vela o se sucumbía ante la agonizante espera.
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Algunos viejos dicen que si escuchas con atención, el silbido del viento te platica sus historias, yo, en una tarde, escuché varias. Recuerdo una de un guerrero que peleó por la libertad en una isla vecina, un hombre generoso y valiente, que supo dar y entregó todo por su causa. Sin embargo, fue traicionado por su amada y loco de dolor en una pequeña embarcación se retiró al mar para navegar sin rumbo, nunca fue capaz de volver a tocar tierra; pero a veces, en las zonas bajas del peñasco, el viento entra y hace retumbar su lamento en las grietas del acantilado.
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Se hablaba de embarcaciones enteras que habían sucumbido ante hechizos de sirenas,o de brujas que bailaban en los akelarres; de temibles monstruos marinos o de batallas contra otros pescadores. Se inventaron rezos, conjuros y talismanes. Funcionaron. Cada vez menos hombres se perdían en el mar. A lo único que no se le encontró remedio fue a los fantasmas, ya que estos se incrustan en la mente; aún en la mas inteligente.
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Gracias a estos remedios y a algunos avances tecnológicos, desde hace mucho tiempo las mujeres ya no visitan la roca; que antes de que el tiempo fuera tiempo fue llamada Itziar; sin embargo ella permanece, e imperturbable mira al mar y espera, le sigue esperando.