jueves, noviembre 05, 2009

invocación


P.D. Si algún día aprendo a subir música por aquí, adjunto los tracks.


El próximo jueves 12 de noviembre a las 20 hrs. se presenta en la sala Blas Galindo el disco Invocación de la percusionista Mirna Yam. Este disco incluye una pieza mía que escribí por encargo de Mirna, la cual dio nombre al disco. Debido a que estaré en el presidium hablando de esta pieza, lo que implica hablar de mí en realidad, cosa que se me dificulta en extremo, escribo aquí un ensayo de lo que estaré diciendo el próximo jueves (si me auxilian todos los dioses).


La pieza Invocación está formada por un conjunto de varias micropiezas cuyo hilo conductor se remonta a la sensación de lo básico, de los recursos más sencillos y primigenios. Así, comencé con lo que somos al desnudo, sin nada más: un cuerpo. De ahí que la primera pieza es exclusiva para percusión corporal; utiliza aplausos, chasquidos, golpeteos con los pies y la voz, susurrando sílabas que pretenden evocar lo que a mi parecer es la fuente de la música en general: lo inefable o la intuición de lo divino. De ahí el nombre de la pieza.

La siguiente pieza, Tlaloc, utiliza como instrumentos objetos muy sencillos que se encuentran en la naturaleza: conchas y caracoles marinos frotados o percutidos, tambores de agua y caparazones de tortuga. Es un acto de veneración por el agua. En lo personal me fascina este elemento; su tersura, su transparencia, en la lluvia, en las nubes o en un vaso mezclada con limón... Esta micropieza es más una percepción espontánea de sonidos modelados como forma que una estructura musical predefinida, lo que le da un carácter abstracto e íntimo.

Después tenemos el grupo de instrumentos que evocan la tierra: semillas, guajes, piedras y macetas de barro. La tierra es el vigor, el lugar donde libramos nuestras batallas y el hogar que nos alimenta y cobija; esta pieza la titulé Xochipilli, que es la diosa azteca de las flores, del maíz, de las artes y el amor.

Para finalizar, usé una pequeña marimba chiapaneca de dos octavas, que tiene un sonido muy peculiar pues utiliza unas finas membranas en la parte baja de los resonadores que le dan un color muy especial al sonido. Esta pieza es el fuego, que nace del aire y en él mismo se consume, se invoca a Huehueteotl, dios del fuego y a Ehecatl, dios del viento, representado por el propio aliento que recita un poema de Nezahualcoyotl:


Ca Tlamati Noyollo

Quin oc ca tlamati noyollo:
yehua niccaqui in cuicatl,
nic itta in xochitli:
Ma ca in cuetlahuiya.


Lo comprende mi corazón

Por fin lo comprende mi corazón:
escucho un canto,
contemplo una flor:
¡Ojalá no se marchiten!


2 comentarios:

salvaguirado dijo...

Para empezar, un deseo: que todo vaya perfecto en la presentación del disco.
Lo que has escrito es muy bello y entran muchas ganas de escuchar esa música.
Para terminar, otro deseo: que aprendas pronto a subir música al blog!!
Besos!!

Danny Heksolson dijo...

Pues hermosa amiga, me llena de inspiración leerte así, explicando tus composiciones, y no te apures, yo te ayudo a subir esa música que todos queremos escuchar a tu blog, recuerda que soy tu gurú cibernético... ¿no quisieras hacer una página personal completa? :p Besos y abrazos!